La alfabetización emergente es conocida como la etapa inicial del proceso de adquisición del lenguaje escrito. Este periodo, también llamado de prelectura se inicia en los primeros momentos del desarrollo y nos ha proporcionado una nueva forma de entender el desarrollo de la lectoescritura, ya que bajo esta perspectiva los niños sabrían de éstas mucho antes de su aprendizaje formal.
Como se mencionó, etapa comienza en los primeros momentos del desarrollo de los/as niños/as, hasta el inicio formal de la enseñanza de la lecto-escritura, por tanto, la adquisición del lenguaje escrito no empieza con la escolarización, sino que inicia de forma progresiva a través del contacto que mantienen los niños con lo impreso de forma natural.
Tras esto, la mayoría de los prerrequisitos para que los niños aprendan a leer y escribir ocurren principalmente en el hogar y el jardín, y para que estos emerjan tempranamente en el niño/a, se necesita un mundo letrado, es decir, dependerá en cierto modo del contexto en que se desenvuelve. Por esto, actividades tales como tener revistas a mano; que les lean cuentos desde bebés; tener juegos de letras; y lápices para escribir, entre otros, serán muy positivos durante este proceso. Si los/as niños/as han tenido ese contacto y ven a su familia leer, se interesarán prontamente en la lectura y la desarrollarán en paralelo al lenguaje.
El apoyo del adulto durante este proceso es fundamental, ya que tiene el rol activo de mediar las actividades relacionadas con el material escrito y proporcionarle las estrategias necesarias al menor. Y una de las estrategias con más evidencia para desarrollar estas habilidades tempranas, y tener mayores probabilidades de éxito, es la lectura compartida (leer cuentos en conjunto con los niños).
Por esto, les sugeriremos a continuación algunas ideas y actividades para fomentar la alfabetización temprana de sus niños/as:
- Tener cuentos y revistas cerca del alcance del niño/a, para que así pueda acercarse cada vez que quiera interactuar con este material.
- Pueden crear cartas para entregar como regalo de cumpleaños para algún miembro de su familia, y que dibuje y haga “como que firma”, o escriba dentro de la tarjeta, para que así sepa que lo que produce como escritura es importante para el otro.
- Se pueden tener papelitos tipo “post it” y pueden dejar recados para luego leerlos juntos.
- Leerles distintos elementos, por ejemplo, les podemos mostrar una caja de leche y decir: “mira, aquí dice Leche”, y realizar lo mismo con distintos alimentos u objetos en el hogar.
- Pueden escribir su nombre en distintos lugares, o si tiene una mesita donde juega o dibuja, pegarlo a un costado, de este modo facilitará que posteriormente reconozca que letras conforman su nombre.
- Pueden crear juntos una lista para comprar en el supermercado, o también escribir una determinada receta con los ingredientes que utilizarán, y agregarles dibujos a un costado.
- Siguiendo con la idea anterior, pueden cocinar en conjunto mientras leen una receta, de modo que el niño/a asocie distintas actividades sociales con el material escrito.
- Desde pequeños pueden llevar a los niños/as a las bibliotecas, ya que estos tienen rincones preparados para ellos/as, por lo que ahí tendrán acceso a cuentos diferenciados por edad y nivel lingüístico de cada niño. Además pueden participar de los “cuenta-cuentos” que se realizan en algunas ocasiones.
- Pueden crear libros de experiencias, en los cuales pueden pegar fotos de distintos eventos que hayan vivido, y escribirle algo debajo para posteriormente leerlos como cuentos, por ejemplo: pegar fotos de una navidad y luego leer que hicieron ese día.
- Es necesario tener en cuenta que cada libro que lean debe ser acorde a la edad del niño. Además, al estar frente a un cuento nuevo, es recomendable leerlo previamente, para así después saber cuál es el contenido y poder actuarlo y darle una mayor emoción.
- Al leer se sugiere realizar cambios de entonación, exagerar algunas emociones, decir las onomatopeyas en caso de que hayan y actuar distintas voces según cada personaje, para así volverlo mucho más atractivo. Además, a medida que lee puede ir marcando con el dedo, de modo que el niño/a logre reconocer que la lectura es de izquierda a derecha, y de arriba hacia abajo.
- El/la niño/a idealmente debe participar de forma activa de la lectura, por lo que hay que permitirle que nombre los distintos objetos; pregunte entre medio si algo le generó curiosidad o tiene alguna duda; o que cambie las páginas.
Para finalizar, se recomienda que las lecturas se den en un ambiente relajado, como puede ser recostados en el sillón, una alfombra o sobre la cama, no así de forma rígida, como podría ser frente a una mesa, asociándolo al momento en que realizan sus tareas para el colegio.
