Seguro que todos han escuchado alguna vez afirmaciones como “Es pequeño, ya hablará”, “Es muy regalón, por eso habla así” o “Con el tiempo se le pasará solito y hablará bien”, pues aunque lo diga la abuelita con mucho cariño, o muchas personas de su entorno, no siempre estas afirmaciones son reales. En este artículo te contaremos sobre algunos mitos y verdades del trastorno específico del lenguaje.
Frase 1: “El niño es muy pequeño para realizar tratamiento, debes esperar a que esté más grande” o “crecerá y lo superará”.
¡FALSO! Este es uno de los mitos sobre el trastorno específico del lenguaje más extendidos. Cuando su hijo presenta dificultades del lenguaje, la mejor etapa para recibir apoyo e intervención son los primeros años de la infancia, ya que en esta etapa es cuando el cerebro se está desarrollando, hay mayor plasticidad y con eso mayor probabilidad de potenciar el lenguaje y otras habilidades. Tiene que tener en cuenta que aplazar una evaluación y/o tratamiento con un profesional podría significar sumar nuevas dificultades al desarrollo del niño y afectar su adecuado aprendizaje.
Frase 2: “Es regalón, por eso habla así” o “Es flojo, por eso no habla”
¡FALSO! Un niño nunca es flojo para aprender cosas nuevas, por el contrario, tienen un fuerte deseo innato de aprender el nombre de las cosas, para qué sirven, cómo se usan, etc. Por eso se sorprenden tanto con cada historia o con cada respuesta que le pueda brindar a sus preguntas. Está en nuestras manos estimular el vocabulario, la curiosidad y el lenguaje de nuestros niños, escuchándolos, contándoles historias o cuentos, hacerlos parte de las rutinas diarias y ¡tantas otras formas entretenidas de apoyar su lenguaje en casa!
Frase 3: “Una vez que empiece a hablar mejor ya está listo y no necesita más apoyo”.
¡FALSO! Cuando hablamos del lenguaje podemos imaginarnos un iceberg en el que sólo se ve la punta, pero bajo las aguas guarda una dimensión mayor que la de su superficie. Así es el lenguaje, no nos podemos quedar únicamente con la capacidad de “hablar”, en sus profundidades se encuentran procesos y áreas más desconocidas pero no por ello menos importantes, como la planificación, los procesos para elaborar oraciones o conversaciones, el uso del lenguaje en diferentes contextos, la comprensión dentro de una conversación, la evocación de palabras.
Por lo tanto, comenzar a hablar mejor, es el hito más esperado, pero tras este aún quedan muchos por conseguir, a medida que avance su desarrollo aparecerán más demandas y necesidades relacionadas con el lenguaje, ya sea comenzar a leer, comenzar a escribir o comenzar a relacionarse socialmente con los amigos.
Frase 4: “El uso excesivo de la mamadera o el chupete afecta en el desarrollo del habla”.
¡VERDADERO! Cuando el uso del chupete o de la mamadera, o el hábito de chuparse el dedo, es excesivo y prolongado en el tiempo, puede generar deformaciones tanto en el paladar como en la dentición de nuestros niños, además los músculos de la cavidad oral no se desarrollarían adecuadamente, lo que afectaría negativamente en el desarrollo de su habla. Por eso es importante evitar estos malos hábitos, o bien, mantener controlado su uso.
Frase 5: “El TEL puede causar dificultades académicas y de aprendizaje”.
¡VERDADERO! Como ya hemos escrito con anterioridad el lenguaje, el habla, la lectura y la escritura siempre van de la mano. Un niño con dificultades para organizar los sonidos dentro de las palabras que produce, presentará dificultad para escribirlos en forma de letras o para darle un significado a lo que está leyendo. Por ello muchos niños y niñas con TEL (trastorno específico del lenguaje) suelen tener dificultades para inferir información que no está de forma explícita en los textos, seguir y realizar diferentes instrucciones de un enunciado o incluso para relacionar conceptos entre sí.
Estos son sólo algunos de los tantos mitos y verdades sobre el lenguaje de nuestros niños, por lo que usted debe asegurarse que las recomendaciones e indicaciones sobre el desarrollo de sus hijos sean verídicas e idealmente realizadas por un profesional.
