Las palabras que escogemos para expresarnos día a día con nuestros niños y niñas, son fundamentales para generar una buena comunicación, ya que, si no utilizamos las palabras correctas podríamos tener algunas consecuencias negativas como, por ejemplo: no darnos a entender o dañar emocionalmente a quien nos está escuchando. Es por ello, que en esta oportunidad hablaremos del concepto y la importancia del lenguaje propositivo en nuestro trato hacia los niños y niñas, que en palabras sencillas se refiere al lenguaje que se emplea con la intención de proponer o señalar una indicación o comentario hacia el otro de manera positiva.
¿Por qué es importante usar el Lenguaje Propositivo?
El aprender a utilizarlo nos servirá para generar alternativas de solución, junto con tener una visión positiva de las situaciones y de las palabras que utilizamos.
Quizá en muchas oportunidades, no se analiza con tanta profundidad las palabras que se dicen, sobre todo cuando se presenta una situación estresante o de emergencia (por ejemplo si un niño o niña está a punto de caer por realizar una acción peligrosa o arriesgada) por lo tanto la sugerencia o idea que se quiere proponer en esta oportunidad, es comenzar a “entrenar” esta nueva manera de decir las cosas, para que luego de utilizarse reiteradas veces y en diversas situaciones, se vuelva parte de la “normalidad” y logremos finalmente que los niños y niñas logren comprender claramente lo que queremos decir, a través de una comunicación positiva y no negativa, evitando así causar un daño emocional en ellos (como por ejemplo baja autoestima).
¿Qué es el Lenguaje Propositivo?
“Hablar con lenguaje propositivo, indica una invitación a la enseñanza del aprendizaje mediante la propuesta a diferentes acciones y no a la palabra como castigo.”
María Eugenia Daney
En este nuevo lenguaje que utilizaremos, es importante cambiar la palabra “no” de nuestro vocabulario, ya que, en muchas ocasiones, puede genera un efecto contrario en los niños y niñas.
Veamos entonces algunos ejemplos de cómo sería está “nueva” manera de proponer diversas acciones de forma positiva:
| Cómo lo decimos | Cómo deberíamos decirlo |
| “No interrumpas a los adultos” | “Cuando los adultos hablan, los niños deben esperar su turno para poder hablar” ¿me esperas un momento? |
| “No te muevas de la silla” | “Debemos mantenernos quietos ahora, pero en un momento más podrás jugar o hacer algo divertido” |
| “No toques eso” | “¿Quieres saber que es?, yo te lo muestro” |
| “No puedo jugar contigo, estoy ocupado” | “¿Me ayudas a hacer la cama (u ordenar, cocinar, etc) y después jugamos?” |
| “No rompas ese juguete” | “Cuida tu juguete si quiere jugar con el en otra oportunidad” |
Conclusión
Los invitamos a ustedes también a asumir este nuevo desafío, seguir el ejemplo anterior y buscar nuevas formas de lenguaje propositivo, para así, continuar avanzando con una comunicación positiva con nuestros niños y niñas.
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